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Nuevo año, ¿nuevos objetivos?

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Foto: customwallpaper.net.au

Nuevo año, ¿significa que debo plantearme nuevos objetivos? Yo al menos creo que si, sin objetivos es súper difícil motivarse y sin motivación no hay como levantarse en las mañanas. Obviamente no hay que ser tan estrictos y pensar en proponerse objetivos radicales ni nada por el estilo, lo principal es que sean objetivos con los que uno se sienta comprometido, y probablemente esos son los que primero vienen a la cabeza. Si lo pienso mucho me entran las ganas de poner como objetivo correr mi primer ultra maratón este año, cosa que ya me pasó hace un par de años y claramente es más fácil pensarlo que hacerlo.

Los primeros objetivos que se me vienen a la cabeza son claros y concisos, lo que no quiere decir que sean fáciles. Me encantaría poder bajar las 3:20 en el maratón de Santiago de este año, primer paso para probarme a mí mismo que acercarme a las 3 horas entrenando solo no es algo tan descabellado. Y debo confesar que desde hace un par de maratones tengo súper claro que lo que me falta es trabajar la potencia muscular de las piernas, pero no he logrado encontrar el tiempo ni la motivación para hacerlo.

Mi muro comienza pasados los 35 kilómetros y se manifiesta en dolorosos calambres en cuádriceps e isquiotibiales, que me obligan siempre a bajar el ritmo en los kilómetros finales y a cruzar la meta en un estado poco “fotogénico”. ¿Como hago para corregir eso? Agregar a mi entrenamiento una o dos sesiones semanales de trabajo de fuerza, cosa que me complica porque requiere trabajo en el gimnasio, y encontrar el tiempo y las ganas para ir en forma constante se ha transformado en un dolor de cabeza.

Obviamente cada vez que comienzo un nuevo plan de entrenamiento me juramento ir al gimnasio al menos dos veces a la semana a la hora de almuerzo. Pero la maquina me va consumiendo de a poco y al final llega la semana previa a la maratón y nuevamente siento que voy al debe en la parte muscular. ¿Y cual es el resultado? Dicho y hecho, pasados los 30K las piernas comienzan a quejarse, a los 35K empiezan los calambres y al cruzar la meta me voy arrastrando las piernas pensando que para la próxima si o si me voy a poner las pilas con el gimnasio, cueste lo que cueste.

¿Que pasará para esta maratón de Santiago? Espero escribir una columna en Abril contándoles que logré encontrar la motivación y el tiempo para trabajar la fuerza, aún quedan 11 semanas y prometo ir a inscribirme al gimnasio mañana mismo.